giovedì 8 luglio 2010

Dos Poemas de Rafael Alberti


El ángel de la ira

Sin dueño, entre las ortigas,
piedra por pulir, brillabas.


Pie invisible.
(Entre las ortigas, nada.)
Pie invisible de la ira.


Lenguas de légamo, hundidas,
sordas, recordaron algo.


Ya no estabas.
¿Qué recordaron?


Se movió mudo el silencio
y dijo algo.
No dijo nada.


Sin saberlo,
mudó de rumbo mi sangre,
y en los fosos
gritos largos se cayeron.


Para salvar mis ojos,
para salvarte a ti que...


Secreto.

Los ángeles colegiales

Ninguno comprendíamos el secreto nocturno de las pizarras
ni por qué la esfera armilar se exaltaba tan sola cuando la mirábamos.
Sólo sabíamos que una circunferencia puede no ser redonda
y que un eclipse de luna equivoca a las flores
y adelanta el reloj de los pájaros.


Ninguno comprendíamos nada:
ni por qué nuestros dedos eran de tinta china
y la tarde cerraba compases para al alba abrir libros.
Sólo sabíamos que una recta, si quiere, puede ser curva o quebrada
y que las estrellas errantes son niños que ignoran la aritmética.